Una de las características más notables del labrador retriever es su carácter. Debido a su apariencia amigable y su carácter excepcionalmente sociable, esta raza canina ha sido la más popular del mundo por más de una década. Además, la estabilidad de carácter de estos perros los ha convertido en grandes socios de la humanidad, colaborando como perros de rescate, perros de terapia, perros de asistencia y mucho más.

El labrador retriever es sociable, amigable, leal, inteligente y amante de la diversión. Esta raza es fácil de entrenar, por lo que resulta una buena compañía si se cuenta con el tiempo y el espacio suficiente. Sin embargo, aunque el labrador se ajusta bien a diferentes estilos de adiestramiento canino, es preferible emplear métodos positivos.

El labrador suele ser muy amigable con personas y con perros, pero debe ser socializado correctamente cuando aún es cachorro. Un labrador retriever correctamente socializado suele ser una excelente compañía para los niños.

Esta raza tiene mucha energía y necesita mucho ejercicio. Por esto, aunque puede adecuarse a vivir en un piso, es necesario que reciba largos paseos y pueda jugar con otros perros.

La afición que tiene el labrador retriever por el agua es una de sus características conductuales. La raza también presenta una notable predisposición al cobro, por lo que es fácil enseñarles a traer cosas.

A pesar de sus grandes cualidades, el labrador retriever tiende a solicitar atención frecuentemente. Es importante educarlo desde cachorro para evitar problemas de búsqueda excesiva de atención y de ansiedad por separación.

Además, los labradores suelen tener una adolescencia prolongada, por lo que no son las mejores mascotas para personas que prefieren llevar una vida sedentaria. Sí son una buena opción para quienes disfrutan de actividades físicas al exterior.

Muchos labradores tienden a acercarse impetuosamente a otros perros, y esto puede causar conflictos con perros desconocidos. Sin embargo, el labrador retriever no es propenso a las peleas y normalmente las evita, aunque puede meterse en problemas por su ímpetu y energía.

El comportamiento de un perro al llegar a la adultez depende de dos factores, el genético y el ambiental. La variable genética no constituye, ni mucho menos, un programa rígido sino que sólo aporta una pequeña información comparada con la que aporta variable ambiental en la expresión final del comportamiento. Sin embargo a la hora de elegir un perro será de utilidad considerar todos los factores que pueden influir en la expresión del carácter del mismo. Será necesario tener en cuenta:

1. El pertenecer a una determinada raza sólo puede dar una expectativa en términos de probabilidades pero no constituye ninguna garantía. En otras palabras, cada individuo es diferente a otro
2. El tipo de crianza que recibió el cachorro hasta el momento de la adopción.
3. El tipo de vínculo que se establezca entre la familia y el perro, así como la estimulación y educación que este último reciba.

Por todo lo expuesto, la elección del cachorro adecuado para los gustos y necesidades del grupo familiar es sólo un primer y pequeño paso para lograr una convivencia en armonía. Las condiciones indispensables para la misma son la correcta estimulación del cachorro desde su nacimiento y la educación del mismo desde su ingreso al nuevo hogar.

CONSIDERACIONES FINALES:

1. El Labrador es uno de los prototipos del perro de familia, ya que suele presentar tanto una muy buena relación con los chicos y disfrutar de los juegos con ellos como un bajo nivel de dominancia con sus propietarios y una muy buena respuesta al entrenamiento de obediencia.

2. Es una raza cuyos ejemplares son generalmente poco ladradores y no muy inquietos, aunque requieren ejercitación en forma cotidiana y rutinaria.

3. Si bien no puede considerarse al Labrador como uno de los perros más aptos para ser guardianes del hogar, pero si se le educa para realizar las funciones de perro guardián las cumplirá de manera efectiva.

4. El Labrador suele ser un perro bastante glotón por lo que no tiene tendencia a regular por sí mismo la cantidad de ingesta de alimento. Debido a ello resulta importante controlar especialmente este aspecto a fin de evitar la obesidad.